Prostitutas particulares en barcelona prostitutas del siglo xvi

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Entre estos había uno dedicado a las mujeres barraganas y deshonestas 4. He aquí algunas disposiciones referentes a la misma:. E por que la castidad, en mi tiempo no podía facer tal cosa: Tenía que haber perdido la virginidad antes de iniciarse en las labores del sexo y el juez, antes de otorgar el oportuno permiso, tenía la obligación de persuadir a la muchacha.

La labor de algunos clérigos como el padre Pedro León y hombres piadosos, llamados " congregados ", que trataban de convencer a las prostitutas de que abandonasen ese género de vida, sembró la alarma entre los " padres " a partir de , hasta el punto que llegaron las protestas al Ayuntamiento, por lo que consideraban una intromisión que iba contra los propios intereses de la ciudad, y es que la mayoría de las casas de la Mancebía pertenecían al Ayuntamiento, a hospitales o a instituciones religiosas.

Pero estas incursiones fueron el principio del fin de la Mancebía. Denominadas mujeres enamoradas , su presencia en las ciudades suponía una desleal competencia para las trabajadoras de la mancebía. Sin embargo, como hemos visto en la Ordenanza del Ayuntamiento, en Sevilla se prohibieron a primeros de siglo las casas de citas o " monasterios de malas mugeres ".

En la Sevilla renacentista también recibieron el nombre de "mujeres enamoradas" las cortesanas o "mujeres servidas". Son las que tradicionalmente han sido denominadas como "mantenidas" o "queridas": Igualmente graves eran las consecuencias en caso de haber "pescado" a un joven soltero de buena familia: Pocas pistas sobre su existencia han dejado en la ciudad estas prostitutas "estables"; pero la riqueza de muchas familias hispalenses, junto con la estancia permanente de prósperas colonias de forasteros, favoreció la floracion de esta singular especie de tusona.

El mayor contingente de rameras clandestinas los nutrían las cantoneras, busconas de callejón y esquina que iban a la casa de clientes, fuera de día o de noche. Como es de suponer, solían frecuentar la compañía nocturna de elementos poco deseables de la sociedad sevillana que eran, a la vez, sus clientes y sus protectores.

Eran famosos en Sevilla ciertos jóvenes conocidos como " gente de barrio ", hijos de buena familia, ociosos y holgazanes, que gustaban andar con las mujeres de torpe vida.

Sorprendidos sin querer por la linterna del criado del Asistente, lo maltrataron e incluso le dieron una cuchillada en la cabeza. El Asistente los mandó preso a las Atarazanas proponiendo " apretallos y tenellos assí algunos días para que escarmentasen y enmedasen la licenciosa vida que hazen ". Pero no sólo eran los hijos de buena clase los aficionados a las busconas de la noche, sino que, al parecer, también sus padres eran asiduos frecuentadores de algunas de ellas.

Mediado el siglo XVI la prostitución ya no era un recurso al que echaban mano sólo las forasteras que llegaban a la ciudad. Ya no se trataba de un vil oficio ejercido por mujeres estantes y ajenas a la comunidad. Algunas ejercían incluso en sus propias casas.

Un caso real, basado en el testimonio del escribano del Crimen de la Audiencia de Sevilla, Cristóbal de Rivera Efectivamente, la prostitución dejó de estar confinada para integrarse de una forma u otra a la vida social de las ciudades y muchas prostitutas de la época Moderna trabajaban en sus casas sin ocultarlo, en un escenario bastante doméstico, donde vivían con sus hijos, madres, hermanas y sirvientes, sin que su pecaminoso trabajo les impidiera relacionarse de forma habitual con los vecinos a través de su vida familiar.

Drakontos Crítica, Barcelona Estas bellas palabras, izas y rabizas , proceden de la lengua de germanías y las podemos encontrar ya en los Diccionarios de Autoridades de la Real Academia de y Si sabemos que un ducado de oro equivalía a maravedíes; el cuarto era una moneda de cobre equivalente a 4 maravedís; para hacernos una idea, un caballo costaba unos 60 ducados en el siglo XVI.

Vale la pena reproducirlas tal cual. La manceba o mujer que duerme en el mismo lecho con quien no es su legítimo marido. Es voz puramente latina. En Las Partidas 4, tit. Barraganas defiende Santa Eglesia que non tenga ningun christiano, porque viven con ellas en pecado mortal. Misión suya fue también visitar la Mancebía, para comprobar la estricta observancia de las normas municipales.

Estas visitas se solían hacer en un día especialmente señalado para la vida de las rameras, el 22 de julio, festividad de la Conversión de la Magdalena, espejo de prostitutas arrepentidas; ese día, la Comisión acudía al burdel junto con un predicador especialmente contratado para que amonestase a las mancebas por su depravada vida, les recordase sus pecados y las indujese a arrepentirse, abandonar el oficio y entrar en alguna de las casas de arrepentidas que para ello había en la ciudad, con la promesa de obtener una dote que les permitiese un honrado matrimonio.

Lamentablemente sólo se ha conservado el acta de una de estas visitas institucionales a la Mancebía, la del año y otra ordinaria de La lujuria, ese caballo desbocado que las autoridades sevillanas intentaron controlar con las Mancebías Alegoría con Venus y Cupido. Angelo di Cosimo Cortesana pintada por Tintoretto en Museo del Prado. María Magdalena es el paradigma de pecadora arrepentida. La dificultad de una mujer marcada para casarse podía obligarla a prostituirse".

De algunas de estas regulaciones daremos cuenta a continuación:. Al respecto, María del Carmen Perís plantea que, este control municipal trata ante todo de evitar la prostitución clandestina en la ciudad. Vemos, entonces, que el negocio de la prostitución es objeto de regulación por parte de las autoridades municipales, con la colaboración de la Corona. De aquí tomaremos algunos fragmentos reveladores:. Los concejos, que durante mucho tiempo se contentaron con conceder el monopolio de esta actividad a una casa regentada por un particular, se orientaron progresivamente hacia el establecimiento de mancebías municipales, aunque en muchas ciudades éstas no aparecen hasta la época de los Reyes Católicos; quienes, al constatar el progreso de la prostitución con el desarrollo urbano, autorizaron a los dirigentes su construcción o se la ordenaron.

En Sevilla, la ciudad construyó una serie de boticas para alojamiento de las "prostitutas". En determinadas ciudades, sin embargo, los prostíbulos siguieron siendo propriedad privada. Es el caso, especialmente, de Murcia y Córdoba, donde pertenecían al cabildo y a particulares.

Se multiplicaron a partir de , cuando las autoridades concedieron licencias a todos los que las solicitaron para construir nuevas casas-boticas para prostitutas en la porción de muralla que cerraba el barrio, a cambio de que los beneficiarios la reconstruyesen y cuidasen.

En el Reino de Granada, el rey D. Fernando concedió, en , el monopolio de la prostitución a Alfonso Yañez Fajardo, cuya familia lo conservó hasta comienzos del siglo XVII, pero el municipio abrió en una "ramería" concejil competidora. Podemos notar cómo los municipios no sólo toleraban la prostitución, sino que favorecían la construcción y mantenimiento de los burdeles, lo cual, como veremos a continuación, representaba para estas entidades apreciables ingresos económicos:.

Enclaustradas, las prostitutas no sólo estaban "mejor guardadas" sino que no escapaban a la tasación y su actividad aprovechaba financieramente a las ciudadesxx.

Cuando la monarquía concedía a éstas el derecho de abrir un prostíbulo precisaba que recibirían las rentas de su explotación. Nunca eran administrados directamente sino arrendados o concedidos en monopolio a particulares, los burdeles producían cantidades apreciables. En Albacete, a comienzos del siglo XVI, el burdel estaba arrendado entre 4. Era éste una tasa anual, del que se ignora el origen y si era igual para las diferentes categorías de mujeres y para todas las ciudades.

Las que querían pasar la noche fuera del burdel debían pagar al alguacil un real por cada vez. En este caso, el interés financiero iba contra el enclaustramiento de las prostitutas, pero la ciudad sacaba provecho de lo que no podía prohibirxxi. En , en las Cortes de Madrigal, la monarquía pretendió uniformizar este derecho de "perdices" en 12 maravedís anuales para las prostitutas y en 24 para las rameras, pero esta ordenanza parece que fue poco respetada.

XV no se constata la percepción de dichas sumas". Para culminar esta somera revisión del estado de la cuestión, es justo mencionar que, de acuerdo a los autores consultados, los municipios y la Iglesia Católica hicieron esfuerzos para mejorar la calidad de vida de las prostitutas: Construcción de casas de arrepentidas, apoyo en caso que éstas abandonaran su vida anterior para casarse, proporción de comida y alojamiento en los días de semana santa y otros otras festividades religiosas.

Publicación de la Universitat de Barcelona. Ponencia presentada en la Universidad de Friburgo. Comentarios El comentario ha sido publicado.

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En la Sevilla renacentista también recibieron el nombre de "mujeres enamoradas" las cortesanas prostitutas vidios encontrar prostitutas "mujeres servidas". Son las que tradicionalmente han sido denominadas como "mantenidas" o "queridas": De otro modo, la Iglesia no hubiera visto bien un desnudo frontal, razón por la que cuando los pintores querian recrearse en la anatomía femenina uno de sus temas sagrados preferidos era bien el de la mujer de Putifar, bien el de Susana y los viejos, entre otros Museo del Prado. Tusonas, hetairas y pelanduscas: A diferencia del caso malagueño, por ejemplo, la ciudad de Sevilla no ingresaba renta alguna de la Mancebía, salvo la derivada del alquiler de algunas de las casas de la misma que eran de propiedad municipal.

La labor de algunos clérigos como el padre Pedro León y hombres piadosos, llamados " congregados ", que trataban de convencer a las prostitutas de que abandonasen ese género de vida, sembró la alarma entre los " padres " a partir de , hasta el punto que llegaron las protestas al Ayuntamiento, por lo que consideraban una intromisión que iba contra los propios intereses de la ciudad, y es que la mayoría de las casas de la Mancebía pertenecían al Ayuntamiento, a hospitales o a instituciones religiosas.

Pero estas incursiones fueron el principio del fin de la Mancebía. Denominadas mujeres enamoradas , su presencia en las ciudades suponía una desleal competencia para las trabajadoras de la mancebía. Sin embargo, como hemos visto en la Ordenanza del Ayuntamiento, en Sevilla se prohibieron a primeros de siglo las casas de citas o " monasterios de malas mugeres ".

En la Sevilla renacentista también recibieron el nombre de "mujeres enamoradas" las cortesanas o "mujeres servidas". Son las que tradicionalmente han sido denominadas como "mantenidas" o "queridas": Igualmente graves eran las consecuencias en caso de haber "pescado" a un joven soltero de buena familia: Pocas pistas sobre su existencia han dejado en la ciudad estas prostitutas "estables"; pero la riqueza de muchas familias hispalenses, junto con la estancia permanente de prósperas colonias de forasteros, favoreció la floracion de esta singular especie de tusona.

El mayor contingente de rameras clandestinas los nutrían las cantoneras, busconas de callejón y esquina que iban a la casa de clientes, fuera de día o de noche. Como es de suponer, solían frecuentar la compañía nocturna de elementos poco deseables de la sociedad sevillana que eran, a la vez, sus clientes y sus protectores. Eran famosos en Sevilla ciertos jóvenes conocidos como " gente de barrio ", hijos de buena familia, ociosos y holgazanes, que gustaban andar con las mujeres de torpe vida. Sorprendidos sin querer por la linterna del criado del Asistente, lo maltrataron e incluso le dieron una cuchillada en la cabeza.

El Asistente los mandó preso a las Atarazanas proponiendo " apretallos y tenellos assí algunos días para que escarmentasen y enmedasen la licenciosa vida que hazen ". Pero no sólo eran los hijos de buena clase los aficionados a las busconas de la noche, sino que, al parecer, también sus padres eran asiduos frecuentadores de algunas de ellas. Mediado el siglo XVI la prostitución ya no era un recurso al que echaban mano sólo las forasteras que llegaban a la ciudad.

Ya no se trataba de un vil oficio ejercido por mujeres estantes y ajenas a la comunidad. Algunas ejercían incluso en sus propias casas. Un caso real, basado en el testimonio del escribano del Crimen de la Audiencia de Sevilla, Cristóbal de Rivera Efectivamente, la prostitución dejó de estar confinada para integrarse de una forma u otra a la vida social de las ciudades y muchas prostitutas de la época Moderna trabajaban en sus casas sin ocultarlo, en un escenario bastante doméstico, donde vivían con sus hijos, madres, hermanas y sirvientes, sin que su pecaminoso trabajo les impidiera relacionarse de forma habitual con los vecinos a través de su vida familiar.

Drakontos Crítica, Barcelona Estas bellas palabras, izas y rabizas , proceden de la lengua de germanías y las podemos encontrar ya en los Diccionarios de Autoridades de la Real Academia de y Si sabemos que un ducado de oro equivalía a maravedíes; el cuarto era una moneda de cobre equivalente a 4 maravedís; para hacernos una idea, un caballo costaba unos 60 ducados en el siglo XVI.

Vale la pena reproducirlas tal cual. La manceba o mujer que duerme en el mismo lecho con quien no es su legítimo marido. Es voz puramente latina. En Las Partidas 4, tit. Barraganas defiende Santa Eglesia que non tenga ningun christiano, porque viven con ellas en pecado mortal. Misión suya fue también visitar la Mancebía, para comprobar la estricta observancia de las normas municipales. Estas visitas se solían hacer en un día especialmente señalado para la vida de las rameras, el 22 de julio, festividad de la Conversión de la Magdalena, espejo de prostitutas arrepentidas; ese día, la Comisión acudía al burdel junto con un predicador especialmente contratado para que amonestase a las mancebas por su depravada vida, les recordase sus pecados y las indujese a arrepentirse, abandonar el oficio y entrar en alguna de las casas de arrepentidas que para ello había en la ciudad, con la promesa de obtener una dote que les permitiese un honrado matrimonio.

Lamentablemente sólo se ha conservado el acta de una de estas visitas institucionales a la Mancebía, la del año y otra ordinaria de La lujuria, ese caballo desbocado que las autoridades sevillanas intentaron controlar con las Mancebías Alegoría con Venus y Cupido.

Angelo di Cosimo Cortesana pintada por Tintoretto en Museo del Prado. María Magdalena es el paradigma de pecadora arrepentida. Tintoretto representó en este lienzo la escena bíblica en que José huye del acoso sexual de la mujer de Putifar.

José es el prototipo del varón que resiste a las proposiciones libidinosas de las mujeres deshonestas. De otro modo, la Iglesia no hubiera visto bien un desnudo frontal, razón por la que cuando los pintores querian recrearse en la anatomía femenina uno de sus temas sagrados preferidos era bien el de la mujer de Putifar, bien el de Susana y los viejos, entre otros Museo del Prado.

La prostitución en la Sevilla del siglo XVI. La dificultad de una mujer marcada para casarse podía obligarla a prostituirse". De algunas de estas regulaciones daremos cuenta a continuación:. Al respecto, María del Carmen Perís plantea que, este control municipal trata ante todo de evitar la prostitución clandestina en la ciudad. Vemos, entonces, que el negocio de la prostitución es objeto de regulación por parte de las autoridades municipales, con la colaboración de la Corona.

De aquí tomaremos algunos fragmentos reveladores:. Los concejos, que durante mucho tiempo se contentaron con conceder el monopolio de esta actividad a una casa regentada por un particular, se orientaron progresivamente hacia el establecimiento de mancebías municipales, aunque en muchas ciudades éstas no aparecen hasta la época de los Reyes Católicos; quienes, al constatar el progreso de la prostitución con el desarrollo urbano, autorizaron a los dirigentes su construcción o se la ordenaron.

En Sevilla, la ciudad construyó una serie de boticas para alojamiento de las "prostitutas". En determinadas ciudades, sin embargo, los prostíbulos siguieron siendo propriedad privada. Es el caso, especialmente, de Murcia y Córdoba, donde pertenecían al cabildo y a particulares. Se multiplicaron a partir de , cuando las autoridades concedieron licencias a todos los que las solicitaron para construir nuevas casas-boticas para prostitutas en la porción de muralla que cerraba el barrio, a cambio de que los beneficiarios la reconstruyesen y cuidasen.

En el Reino de Granada, el rey D. Fernando concedió, en , el monopolio de la prostitución a Alfonso Yañez Fajardo, cuya familia lo conservó hasta comienzos del siglo XVII, pero el municipio abrió en una "ramería" concejil competidora.

Podemos notar cómo los municipios no sólo toleraban la prostitución, sino que favorecían la construcción y mantenimiento de los burdeles, lo cual, como veremos a continuación, representaba para estas entidades apreciables ingresos económicos:. Enclaustradas, las prostitutas no sólo estaban "mejor guardadas" sino que no escapaban a la tasación y su actividad aprovechaba financieramente a las ciudadesxx. Cuando la monarquía concedía a éstas el derecho de abrir un prostíbulo precisaba que recibirían las rentas de su explotación.

Nunca eran administrados directamente sino arrendados o concedidos en monopolio a particulares, los burdeles producían cantidades apreciables. En Albacete, a comienzos del siglo XVI, el burdel estaba arrendado entre 4. Era éste una tasa anual, del que se ignora el origen y si era igual para las diferentes categorías de mujeres y para todas las ciudades.

Las que querían pasar la noche fuera del burdel debían pagar al alguacil un real por cada vez. En este caso, el interés financiero iba contra el enclaustramiento de las prostitutas, pero la ciudad sacaba provecho de lo que no podía prohibirxxi. En , en las Cortes de Madrigal, la monarquía pretendió uniformizar este derecho de "perdices" en 12 maravedís anuales para las prostitutas y en 24 para las rameras, pero esta ordenanza parece que fue poco respetada.

XV no se constata la percepción de dichas sumas". Para culminar esta somera revisión del estado de la cuestión, es justo mencionar que, de acuerdo a los autores consultados, los municipios y la Iglesia Católica hicieron esfuerzos para mejorar la calidad de vida de las prostitutas: Construcción de casas de arrepentidas, apoyo en caso que éstas abandonaran su vida anterior para casarse, proporción de comida y alojamiento en los días de semana santa y otros otras festividades religiosas.

Publicación de la Universitat de Barcelona. Ponencia presentada en la Universidad de Friburgo. Comentarios El comentario ha sido publicado.

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